Celebración del 25 de Mayo en la Embajada Argentina y el Colegio Mayor.


Conmemoramos un nuevo aniversario del 25 de Mayo de 1810.


El 25 de Mayo de 1810 la valentía del pueblo de Buenos Aires se impuso ante el virrey Cisneros y logró que el Cabildo conformara la Junta Provisoria Gubernativa del Río de la Plata -conocida como Primera Junta-, nuestro primer gobierno patrio.


Este importantísimo hito de la historia argentina fue conmemorado en dos actos, celebrados en la Embajada Argentina ante el Reino de España y en el Colegio Mayor Argentino “Nuestra Señora de Luján”.

En el primero de ellos, y luego de entonarse las estrofas del Himno Nacional, tuvo lugar un homenaje realizado ante la imagen del General don José de San Martín, consistente en la ofrenda de tres coronas de laureles por parte del Embajador Argentino, Ricardo Alfonsín, la Cónsul General en Madrid, Mónica García, y los agregados militares argentinos acreditados ante el gobierno español.

Posteriormente, el Embajador Alfonsín dirigió unas palabras al personal diplomático y al público presente en las que destacó el significado de la palabra “Patria” en estos cruciales momentos que vive la humanidad en su conjunto y la Argentina en particular.

En representación del Colegio Mayor Argentino asistieron su Director Rodolfo Barrese y el equipo de trabajo especialmente convocado para la ocasión. Finalmente se participó del brindis en recuerdo de la jornada de mayo.


Previamente, conmemoramos en nuestro Colegio Mayor, junto a residentes y personal el 25 de Mayo de 1810. Tras servirse un desayuno, el Director se refirió al momento histórico que llevó a la constitución de la Primera Junta y a sus consecuencias políticas. Asimismo, también recordó el pensamiento de los próceres de Mayo, en particular el de Mariano Moreno y su interés por la educación, la necesidad de elegir buenos gobernantes y la exigencia de organizar el país. Las siguientes palabras resumen cabalmente el pensamiento del llamado alma mater de la Revolución de Mayo: Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan (democratizan) sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y, después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía.