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CMA – Patrimonio arquitectónico de Madrid

En el año 1964 el Ministerio de Educación y Justicia, a través de la Dirección Nacional de Arquitectura Educacional y con el patrocinio de la Sociedad Central de Arquitectos, llama a concurso de anteproyectos para la construcción del edificio del CMA en el predio concedido por el Gobierno de España, emplazado en la Ciudad Universitaria de Madrid.

Resultan ganadores los arquitectos argentinos Horacio Baliero y Carmen Córdova quienes tuvieron a su cargo el proyecto definitivo y la dirección de Obra, siendo acompañados en esta última por el arquitecto español Javier Feduchi, como Director Facultativo; la construcción estuvo a cargo de la empresa Entrecanales y Távora SA.

El arquitecto

Horacio Raimundo Baliero (Bs. As. Argentina), fue uno de los más destacados arquitectos del movimiento moderno argentino de la segunda mitad del siglo XX. Licenciado por la Universidad de Buenos Aires en 1953, ejerció la docencia en la Facultad de Arquitectura de la UBA. Fundador del estudio OAM - Organización de Arquitectura Moderna – y creador de la Editorial y revista “Nueva Visión”, ha publicado en las más prestigiosas revistas del mundo, autor del libro “Arquitectura, la mirada desde la margen”. Ganador de múltiples concursos nacionales e internacionales y autor de grandes obras arquitectónicas.

Fiel representante de la vanguardia y modernidad Iberoamericana, fue premiado por el Fondo Nacional de Artes (1996), y premio Konex de Platino (2002) con Diploma al Mérito. Desde el año 2005 la sala de exposiciones de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires (FADU-UBA), lleva su nombre. Falleció el 26 de Febrero de 2004 a la edad de 76 años.

 

       “Ganamos el primer premio, que era construir la obra, y así lo hicimos. Viajé a España para conocer el lugar donde íbamos a construir mi obra. Recorrí y fui tomando apuntes, me llené los ojos de España, su gente, sus gustos, sus costumbres, sus casas, su clima, el entorno. Transcurrieron cerca de dos años en los que iba y venía, veinte días allí, diez días en Buenos Aires, hasta que al fin comenzó el obrador en Madrid. Lo más anecdótico que recuerdo es que, dada la guerra civil española, la Ciudad Universitaria había sido un frente de batalla y en las excavaciones de las bases se desenterraron esqueletos de los caídos, obuses y bombas de aviación que no habían llegado a explotar, todavía con la espoleta. ¡Tres moros!, gritaba el capataz. Yo le preguntaba: ¿Cómo sabe que son moros? Y su respuesta era: Por las insignias, y mostraba las chapas metálicas con fecha y lugar de nacimiento. La bomba fue enterrada en un pozo de la medida de un barril de petróleo, cubierta con arena hasta que llegó la Brigada Antiexplosivos. Aparecían bombas frecuentemente. Hartos de parar la obra a cada rato y esperar a la Brigada, el capataz iba acumulando: una bomba, arena, otra bomba, arena, y así seguíamos hasta que se decidía llamar a la Brigada. Una locura, porque si estallaban todas esas bombas juntas, borrábamos todo: las terrazas naturales, el lugar y la posibilidad de construir el proyecto… “

Un exponente de la arquitectura moderna

El Colegio Mayor Argentino "Nuestra Señora de Luján" fue inaugurado el 22 de octubre de 1971, siendo uno de los más destacados de los 42 colegios que hoy existen en la Ciudad Universitaria de Madrid. Su edificio es un referente patrimonial del Movimiento Moderno Argentino que, estando emplazado en otro país, se erige además como embajador de alta calidad de la producción arquitectónica nacional del período. Como tal, es profundamente apreciado y valorado por la comunidad arquitectónica y cultural nacional e internacional, ha sido ampliamente publicado, reconocido y premiado. En el 2004 fue incorporado al registro internacional del DOCOMOMO (International Committee for Documentation and Conservation of buildings, sites and neighbourhoods of the Modern Movement). Asimismo fue distinguido como Patrimonio Arquitectónico de la ciudad de Madrid conjuntamente por la Fundación Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid y la Fundación Caja Madrid de España. Su particular implantación en arco de círculo, adaptándose a las características del terreno, y la original aplicación del sistema de construcción tradicional para responder a las necesidades funcionales y expresivas de un edificio del siglo XX, lo convierten en un ejemplo claro de cómo los principios internacionales del Movimiento Moderno en arquitectura fueron adoptados y reformulados por los profesionales de nuestro medio con alta efectividad.

El edificio

El edificio, de cinco plantas, se adapta a la fuerte pendiente del terreno escalonándose con terrazas apoyadas en el mismo. Con su forma semicircular se cierra a las dos vías urbanas, una de ellas, la calle Martín Fierro, de gran tráfico, es desde la cual se accede al CMA, al nivel intermedio en el que se desarrollan las áreas sociales. La escalera principal, concebida como eje transversal, da acceso a los distintos niveles, desde donde se distribuye a ambos lados de la escalera, a través de unos pasillos anulares a los dormitorios, individuales o dobles, y a las dependencias del CMA. En los espacios residuales se alojan las áreas de servicios, instalaciones y de forma destacada las viviendas del Director y del Administrador. Volúmenes diferenciados del edificio alojan el auditorio y capilla del centro, como piezas destacadas y diferenciadas. La forma curva del edificio, de sugerentes rasgos arquitectónicos, recogen el jardín al que se accede a través de una escalera lineal, prolongación de la principal, que recorriendo los distintos niveles de habitaciones, llega hasta la terraza principal del edificio entendida como prolongación de las áreas sociales del mismo. El edificio, abre todas sus estancias al jardín, incorporando así su paisaje en contraste con los enormes volúmenes ciegos de ladrillo, que con sus formas escultóricas, se muestran a las calles exteriores, e intuyen, de una forma sutil, la sorpresa que al visitante le espera. El interior muestra una gran riqueza formal, sobre todo en la planta de acceso con sus escaleras, chimeneas, aperturas y el fantástico mobiliario diseñado por el autor de forma específica para el edificio. Las habitaciones concebidas para el trabajo y el descanso, son uno de sus aspectos más cuidados. El edificio está emplazado en una parcela de 7.278 m2, su construcción ocupa una superficie de 2.276 m2 y se desarrolla en un espacio construido de 5.293,25 m2 con una superficie de cubierta de 2.335 m2.

Proyecto de refacción y puesta en valor

El Colegio Mayor Argentino representa un activo patrimonio institucional como factor de unidad sociocultural hacia toda la comunidad Hispanoamericana. Bajo esta premisa y con una fuerte apuesta por parte del Estado Nacional, el  Ministerio de Educación, ha iniciado un programa de revalorización, refacción y puesta en valor histórico de esta emblemática Institución. En el mes de marzo de 2012, con una duración de dos años y un presupuesto superior al millón de euros, se reconstruyeron y refaccionaron el total de las envolventes exteriores, cubiertas y fachada, rehabilitando por completo toda la red pluvial, e impermeabilizando el total del  edificio. También se realizó el recambio del tendido eléctrico de acceso principal y distribución a plantas. Todo bajo un estricto criterio de intervención, fijado en un plan de conservación y protección patrimonial, lo que garantiza la coherencia en la rehabilitación y por tanto en la integridad del edificio.

En el segundo semestre de 2015, se da comienzo a una segunda fase de intervención con un presupuesto similar al anterior, que comprenderá el saneamiento estructural de zapatas y bases principales, saneamiento de muros interiores, tuberías y desagües, sumado a ello la restauración del mobiliario original que aún se conserva.